viernes, abril 28, 2006

Cambio... y corto.


La Muerte. Decimotercer arcano del tarot. Significado: cambio, corte de algo. Dejar atrás el pasado. Cambio brusco, para bien o para mal.


Curiosamente, esta carta no es literal, no quiere decir que te vas a morir en trece días ni nada por el estilo.

Dicen que los psicólogos dicen que las personas mentimos más por teléfono o en persona que escribiendo. Sin embargo, un psicópata creado por Andreu Martín (escritor policíaco y psicólogo) sostenía que la forma más eficaz de mentir era escribir. Entonces, ¿los escritores mienten o dicen la verdad? En la película de V de Vendetta (sólo me queda medio cómic por leer ^^), los Wachowski dicen que un artista miente para decir la verdad y un político para ocultarla.

Yo todavía no tengo muy claro por qué escribo, y hasta que no lo averigüe no quiero seguir por ese camino. Seguir escribiendo sí, pero por mí... no sé si quiero ser escritora profesional. No sé.

Empecé escribiendo casi sin darme cuenta, y ya ni me acuerdo de por qué, en un Word 95, que luego pasó a ser '98 cuando me aficioné a los foros. Con Internet (sí, sí, con la Mayúscula Mayéstica que según Juan Manuel de Prada sólo le reservábamos a Dios, xD un artículo muy bueno) descubrí que no era tan rara, que mucha gente de mi edad tenía gustos literarios parecidos, y fui dejando las novelas juveniles de Periscopio para ampliar horizontes con las lluvias de recomendaciones que me caían de esos lectores. Han pasado un par de años (creo) y crecemos. Unos me caen bien, otros mal, pero la mayoría siguen teniendo mi respeto.

Luego llegó la moda de los blogs, que parece que va a quedarse aquí durante un tiempo. Bueno, ahora que pienso lo que escribo, con las modas nunca se sabe hoy en día. Sólo el tiempo dice qué modas cambian el mundo y cuáles no.

Me enganché al blog de Ozimandias, siempre tan al día de las cosas de la tecnología, y a los de algunos de sus colegas. Hablaban de las cosas que les gustaban y disgustaban, de las quedadas frikis inolvidables y de paranoias nocturnas que entretienen aunque luego relees lo que has escrito y te mueres de la vergüenza, pero no quieres corregirlo para que no pierda genuinidad.

Y en algún momento entre marzo y abril del año pasado me hice este blog. Fondo negro para que destaquen las letras blancas en la pantalla del ordenador, diseño sencillo y funcional. "No queda sino batirnos" en honor a mi Capitán Alatriste y a los Pérez-Reverte (padre e hija), autores de ese libro y a mi recién estreno en la esgrima. El subtítulo es algo cutre, lo que se me ocurrió en el momento.

Ya tenía un sitio más donde escribir.

Y, señores, voy a cerrarlo.

Me ha servido para entretenerme, practicar, reírme o avergonzarme, y compartir críticas y alabos con otros bloggistas que viven en distintos puntos del país. Pero ya no encuentro ninguna razón de peso para seguir escribiendo aquí. Además, soy muy paranoica, O.o y siempre me pregunto qué pasaría si algún hacker al que no le gusta lo que digo aquí encontrase mi número ID y más cosas y me estropeara el ordenador o pusiera cámaras en mi casa y... bueno, esto que acabo de escribir es una gilipollez, pero ya veis, no puedo desarrollar la imaginación y ser lógica y racional las 24 horas.

Así que, si quiero escribir mentiras para decir una verdad (es decir, novela), ya tengo el Word. Y si me apetece llevar un diario de mi vida (porque a este blog no le puedo llamar diario), me compraré una bonita libreta en la papelería y escribiré tooodas las tonterías sin avergonzarme después, sin corregir nada, porque sabré que nadie las va a leer... al menos, y si puedo evitarlo, hasta que yo esté muerta.

A los que contestáis: gracias por vuestros mensajes. Y antes de contestar a este, os lo ruego, nada de dramatismos. ^^Uu Nada de "Oooooh, pero que penaaaaa", porque a mí no me da ninguna pena :-p si no, no cerraría esto.
A los que no contestan pero se pasean por aquí de vez en cuando: dos veces gracias.
Al que escribe los mensajes de spam que llegaban antes de que pusiera la verificación de palabras: te aprecio, tío, pero te mereces un trabajo de verdad.

¿Qué más puedo decir en esta despedida?


So long and good night.

domingo, abril 23, 2006

El chico de la cubierta

No sabía su nombre, ni tampoco hacía falta.

Acabábamos de dejar las mochilas en los camarotes y me despedí de mis amigas, que estaban probando la resistencia de las literas, para darme una vuelta y explorar el barco. Me llevé un libro y mi mp3 por si encontraba un sitio tranquilo donde leer.

Después de ver a varios compañeros de viaje y dar muchas vueltas, paseé por la cubierta del puente cuatro viendo cómo las olas rompían contra el casco del barco y el viento me daba en la cara con tanta fuerza que no dejaba de sorprenderme.

Las mesas del snack-bar estaban prácticamente vacías, salvo por unas cuantas niñitas pijas italianas en un extremo, dos profesores en otro y él.

Creo que era la persona joven más triste que he visto nunca. Eso fue lo que me atrajo de él desde la primera vez que lo vi.

Estaba en el extremo más alejado del bar y de la gente, sentado en una silla, con los auriculares del discman en las orejas y tocando una guitarra. Y cómo tocaba...
Sabiendo que no me podía quedar con las manos en los bolsillos ahí parada, me senté a dos mesas de él, distancia suficientemente respetuosa para no quitarle intimidad y poder escucharle... aunque de poco sirvió, porque entonces llegaron cinco pavas madrileñas y se sentaron en la mesa que quedaba entre el chico y yo, cotorreando y mirándome descaradamente. Me molestaron mucho, pero no di prueba de ello. Él ni se inmutó, y no dejo de preguntarme si aquellas idiotas también le incordiaban o si estaba tan ensimismado que no les prestó atención.

Subí los pies a la silla de al lado y leí un rato con su música de fondo. Las melodías ratificaban mi teoría de la profunda tristeza. Cuando las pavas se cansaron, se fueron y casi no me di cuenta de ello (ni tampoco, debo reconocer, de lo que estaba leyendo en el libro, que estaba releyendo la misma página una y otra vez).

Él estaba muy concentrado, y fruncía el ceño en las composiciones más complicadas. Aburrida del libro y embrujada por su interpretación brillante de Polly, saqué lápiz y papel y me puse a dibujarle. Esta era una costumbre que había adquirido cuando me aburría en clase, que me ponía a retratar a algún compañero de rasgos interesantes... no guapos, sino raros.

Es la mejor forma de estudiar los rasgos de alguien: reproduciéndolos tú mismo.

El chico tenía ojos oscuros, pero no pude apreciar mucho más, porque miraban hacia la guitarra constantemente. La nariz, mediana. La barbilla era precisa, breve pero apreciable: con carácter. Cejas pobladas algo picudas, cabello despeinado y oscuro que tapaba la mitad de su oreja izquierda, piel tostada. Labios finos y alargados... ah, el rasgo más fácil, porque él nunca los movía. Manos de músico, por supuesto: elegantes y alargadas. Vestía una chaqueta roja con capucha de Quicksilver y vaqueros.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que se levantó y se fue, pero había menos luz. Yo esperé unos minutos antes de volver a mi camarote.

Por la noche le vi de refilón cenar en el comedor con una mujer teñida de rubio que parecía ser su madre, aparentemente una persona normal. El rostro de él seguía inalterable.

No le volví a ver hasta la mañana siguiente. Yo estaba sentada escuchando mi mp3, aburrida, a la misma silla en la que me había sentado la tarde anterior, cuando él apareció de no sé dónde y se sentó en la primera silla que encontró, al otro lado de la piscina. Me paralicé. ¿Debía acercarme y presentarme? ¿Qué le podía decir?

"Hola, ¿eres tú el tío de la guitarra? Tocas bien, tío". Pero lo que yo quería saber era por qué estaba siempre tan triste.

Me miró un par de veces, pero yo contaba con la defensa cobarde de mis gafas de sol. Me levanté para subir las escaleras de la terraza y así tener una excusa para pasar por su lado... pero no me atreví a presentarme. Arriba el viento frío me despejó la cabeza y bajé de nuevo... y no me atreví por segunda vez a hablarle.

Más tarde, buscando a mis amigos, le vi en la sala de estar de los sillones azules, tocando su guitarra, junto a su madre y a dos chicas (aparentaban 17 y 12 años, más o menos) que parecían sus hermanas. Me dio la sensación de que la pequeña le hacía más caso que la mayor o la madre, que tendría mejor relación con ella... pero sólo lo suponía, ya que él seguía inexpresivo.

No iba a hablarle delante de su familia, si ya me costaba hablarle cuando estaba solo. Me senté un rato, leí, me marché. Al volver, me senté con unas amigas y una de ellas, una chica rara y especia donde las haya, me comentó que si me había fijado en el chico de la guitarra. Luego me dijo que había oído a la madre llamarlo... eran italianos y él se llamaba Marco.

¿Qué hubiera pasado si le hubiera hablado? ¿Se habría quedado callado mirándome inexpresivo, se habría reído o habría puesto cara de no entender ni una palabra de lo que le decía en español? Habría sido una buena anécdota que recordar. Y la dejé escapar, por cobarde.

¿Y qué pensaba él cuando me miraba? "Anda, si es la tía que estaba sentada por aquí ayer", o tal vez, "Otra que lleva auriculares, me cae bien". O ya puestos a imaginar pensamientos ajenos: "Ojalá se acerque a hablarme esa tía tan rara, a lo mejor tenemos cosas en común", "Me atrae su viva y alegre mirada...".

Yo nunca le vi hablar ni sonreír. Y tenía la tristeza grabada a fuego en cada movimiento, en cada rasgo, en sus ojos.

Qué curioso que todo esto empezara en un puerto italiano...

miércoles, abril 19, 2006

Miedo

¿Todo el mundo lo tiene?

Dicen que sí, que sólo los temerarios creen que no tienen miedo, que lo ignoran, y eso al final les trae problemas. Dicen que si te enfrentas al miedo eres valiente, y si huyes de él, un cobarde.

El miedo puede usarse como arma, y es de las más poderosas y dañinas. Como una enfermedad que empieza por dentro y no presenta síntomas, no puedes detectarla... o no quieres, porque te hace pensar en por qué la tienes, y eso es muy desagradable.

Yann Martel escribió el capítulo 59 de su Vida de Pi dedicado al miedo, lleno de metáforas y símiles muy significativos... no sé si llevará razón en algo, pero merece la pena leerlo.

En realidad vencer al miedo es muy rápido; difícil y costoso, porque tienes que cuestionarte cosas a ti mismo, pero no es imposible. De hecho, se tarda menos de un segundo, casi un instante, en derrotarlo.

¿Cómo? Bueno, cada persona tendrá su teoría, pero yo siempre observo en mí y a mi alrededor lo mismo: el miedo se vence cuando lo has reconocido. Es una sutileza en tu cabeza que marca la diferencia, un antes y un después.

Pero eso de clasificar a las personas entre cobardes, valientes y temerarios según la manera que tengan de tratar con el miedo... ¿qué es? Clichés, nada más. Los temerarios predominan en el cine, los valientes en las novelas y los cobardes en la vida real. Pero una persona no puede ser clasificada en uno de esos tres estatus y quedarse así toda la vida, creo yo. Las circunstancias, las situaciones que viva le harán cambiar su actitud ante un problema, un miedo.

Queremos ser valientes y matar al dragón malvado, como nuestros superhéroes de ficción, pero la mayoría nos acobardamos y nos quedamos quietos si el problema no es nuestro y algunos escasos temerarios hacen alguna locura sin pensar en las consecuencias de sus actos.

Tener miedo... tener... como si fuera un objeto o una persona, algo palpable. Pues no lo es.

El miedo es un estado irracional en el que nos sumimos cuando se nos plantea un problema. Se necesitaría un nombre distinto para cada forma de enfrentarse al miedo en cada persona, porque, señores, enfrentarse al miedo es enfrentarnos a nuestra propia cabeza, a nuestros dragones interiores, al negro abismo que tenemos todos en alguna parte de nuestra alma, de nuestra cabeza o de nuestra conciencia.

La contradicción forma parte de nuestra condición humana.

¿Quién reconoce sus maldades? ¿Quién reniega de ellas o las acepta resignado? ¿Quién puede vencerse a sí mismo y seguir adelante? ¿Quién es el valiente?

jueves, abril 13, 2006

Cría cuervos, Rostrobruno

El CreaJoven de Murcia es un certamen artístico dedicado a jóvenes entre 16 y 23 años que ofrece suculentos premios por trabajos en teatro, cine, literatura (prosa y poesía), pintura, cómic, fotografía, gastronomía y no sé cuántas cosas más.

Este año, que ya tengo 16, participaré en cine (soy la guionista de un corto que vamos a hacer los de mi instituto ^^), en cómic (yo hago el guión y un amigo hace el dibujo) y en literatura (que ya se me ocurrirá algo...).

Estas tres páginas de cómic que pongo a continuación son de la historieta "Flora Rostrobruno", de Jesús Galván, que ganó el premio el año pasado. Haced click para ampliarlas y leedlas.




Más novedades acerca de mi vida:
-He dejado de morderme las uñas y observo asombrada cómo crecen tan redonditas y equiparadas. O_o Qué curioso que con tan poco mis manos ya no parezcan de camionero.
-Me he hecho un pendiente en la oreja izquierda. Me dolió durante todo un día. Pero es precioso!!
-Mi hermana y mi madre se han aliado para que me corte el pelo... ¡¡¡NO CEDERÉ!!! >___<

¿Que podría contar los ocho días que he pasado en Italia con el instituto? Pues poder sí, pero no hay ganas. De todas formas, ya se sabe que los viajes de estudios son todos iguales, vayas a donde vayas.

sábado, marzo 25, 2006

My Chemical Romance


Visten de negro y le cantan a la muerte, pero aman la vida, sin duda.

Tienen un estilo rockero bohemio muy original, en ocasiones tirando a heavie, otras veces suenan más bien rock-pop comercial y, más raramente, cantan rock gótico. Lo más gótico que tienen es su imagen (véase el videoclip de Helena, que tiene una puesta en escena y una estética preciosas, a la altura de la canción).

Descubrí este grupo por una imagen de Internet: el gif tenía una foto del vocalista (al principio creía que era una chica, ya que tiene unas facciones muy graciosas y llevaba los ojos pintados... en esta foto, es el del extremo derecha) que se alternaba con la imagen de una bailarina negra... al lado ponía "My Chemical Romance - Helena". Me descargué el videoclip, pensando que Helena era la cantante y My Chemical Romance el título de la canción. ^^ Pero no!

Ahora ya tengo la discografía, una carpeta de imágenes de la que os ofrezco mis preferidas, historia de la banda y biografía de cada componente. Je, pero no voy a soltaros aquí el rollo, que lo tengo demasiado desordenado y sólo os confundiría. Simplemente recomiendo que escuchéis cualquier canción.

Tan sólo hablaré un poco del cantante, Gerard Way.

Su nombre completo es Gerard Arthur Way, nacido en New Jersey el 9 de abril de 1977. Cuando era pequeño, tenía una estrecha relación con su abuela Helena, que le enseñó a cantar y a dibujar. La muerte de ella le supuso un duro golpe y desde entonces traslada su dormitorio al sótano, donde se encierra largas horas para componer, dibujar y pensar mucho en la muerte.

El videoclip de Ghost of you se alterna con imágenes de Salvar al soldado Ryan en las que se integra Gerard. Se puede ver en la web, y también el de I'm not OK (I promise), que no tiene desperdicio.

Para mí, el mérito de estos chicos no está en triunfar siendo originales, sino en no perder su genio a pesar de haber triunfado.

jueves, marzo 23, 2006

"Era una noche oscura y tormentosa..."


"Era una noche oscura y tormentosa" ha pasado a formar parte del lenguaje inglés como la frase canónica que se utiliza para comenzar las novelas malas. Snoopy tiende a empezar sus novelas con ella, y Terry y Neil Gaiman la utilizan también en Buenos Presagios. Al parecer, la frase tiene su origen en una novela llamada Paul Clifford, escrita en el siglo XIX por Edward George Earle Bulwer-Lytton (el que se quedó sin nombre). El principio de dicha novela justifica sobradamente la fama de la frase:

Era una noche oscura y tormentosa; la lluvia caía a torrentes, excepto a intervalos ocasionales, cuando la interrumpía una violenta ráfaga de viento que barría las calles (pues es en Londres donde transcurre nuestra escena), haciendo ruido contra los tejados y agitando fieramente la escasa llama de las lámparas que luchaban contra la oscuridad.

Incluso existe el "Concurso de Ficción Bulwer-Lytton", en el que la gente trata de escribir las peores frases iniciales para novelas imaginarias. Scoot Rice recopiló las entradas del concurso de 1983 en un libro llamado, cómo no, Era una noche oscura y tormentosa. Parece ser que hay tres recopilaciones publicadas.



Me ha llamado mucho la atención esto porque normalmente siempre empiezo mis historias en una noche oscura y tormentosa. xD Y, si hago memoria, recuerdo cantidad de libros que me encantan que empiezan más o menos así.

¿Alguien está a salvo de los tópicos?

Quiero leer la Saga del Mundodisco de Terry Pratchett, y hoy se me ha ocurrido preguntar en una librería si la tenían. El hombre me ha dejado un minuto y ha vuelto con una pila de libros de la editorial DeBols!illo que tenían el lomo color verdemar. O___o Y ni siquiera estaban todos!! Al parecer, hay algunos libros de esta saga que no se han publicado en español.

Encontré por casualidad esta web tan interesante de referencias a Soul Music:
[url]http://www.dreamers.com/mundodisco/anot16.htm[/url]. Y ahí he leído lo de la noche oscura y tormentosa, que me ha llegado al alma.

En la contraportada de Soul Music he leído una reseña que decía: "Hay un genio de la literatura fantástica que no se llama ni Rowling ni Tolkien". Por lo que he leído y por lo que me han contado, Pratchett huye de los tópicos riéndose de ellos, y tal vez por eso es el autor más vendido en UK después (of course) de Rowling.

jueves, marzo 16, 2006

Para Amanda

Porque me enseñaste a valerme de las palabras, a no tener miedo de que fueran mi reflejo, incluso a hablar sin palabras. Porque para mí no fuiste profesora, sino maestra. Porque no te olvidaré mientras viva y siga siendo yo. Porque queda muy poca gente en el mundo como .



¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Terminó nuestro espantoso viaje,
El navío ha salvado todos los escollos, hemos ganado el premio codiciado,
Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas, ya el pueblo acude gozoso,
Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz;
Más, ¡oh, corazón, corazón, corazón!
¡Oh, las rojas gotas sangrantes!
Ved, mi Capitán en la cubierta
Yace frío y muerto.

¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate, para ti flamea la bandera, para ti suena el clarín,
Para ti los ramilletes y las guirnaldas engalanadas, para ti la multitud se agolpa en la playa,
A ti te llama la masa móvil del pueblo, a ti vuelve sus rostros anhelantes;
¡Ea, Capitán! ¡Padre querido!
¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!
Esto es un sueño: en la cubierta
Yace frío y muerto.

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles,
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso, ni voluntad,
El navío ha anclado sano y salvo; su viaje acabado y concluido,
Del horrible viaje el navío victorioso llega con su trofeo;
¡Exultad, oh, playas, y sonad, oh, campanas!
Mas yo con pasos fúnebres,
Recorro la cubierta donde mi Capitán
Yace frío y muerto.



Feliz cumpleaños, Amanda.